Por: Elisandrith Colmenares Noriega – Estudiante 11°A

A través de la historia de la humanidad hemos visto una lucha intensa por dar el valor y la individualidad a cada ser humano, buscando que se valore a las personas por lo que son y no por lo que tienen, su nivel social, su forma de pensar, su color de piel o su género sino buscando que se valore a el ser humano por ser lo que es, solo un ser humano, igual de capaz y de falente que cualquier otro y que no está cohibido o discapacitado por prejuicios arcaicos y originados por creencias infundadas.

Si miramos los conflictos que nos han llevado a empezar a tener una conciencia de las personas y de su valor a nivel histórico, notamos que el valor real que se le debe dar a las mujeres es algo reciente, en el siglo XIX las luchas feministas y el “feminismo” se generó como una oposición y un grito de protesta a siglos de subyugación y opresión por parte de la sociedad en general.

Aunque el movimiento feminista se originó en Nueva York en el siglo XIX, el primer movimiento de mujeres surge en la Revolución Francesa, donde se presenta La Declaración de los Derechos de la Mujer en 1791 (57 años antes del movimiento originado en N.Y), en el cual Olympe de Gouges parafrasea La Declaración De Los Derechos Del Hombre en la cual se le da a todo hombre un valor y una libertad desde su nacimiento, así como una expresión de voluntad general y libre, buscando la emancipación y el reconocimiento de la mujer como individuo.

Después de este primer avance en la igualdad de derechos para las mujeres, se origina el movimiento feminista como tal en Nueva York, demandando la igualdad de género, la no discriminación y se reclamando el derecho al voto, años después se empezó a exigir separación entre la sexualidad y la reproducción, maternidad libre, liberación femenina, libertad sexual y, entre otras cosas, métodos anticonceptivos artificiales.

Luego, en su tercera ola se empezó a buscar la igualdad de hombres y mujeres, y promover los derechos de la mujer sobre su cuerpo. Destacando la frase de Simone De Beauvoir diciendo, “Mujer no se hace, se nace”
Teniendo en cuenta todo lo que ha pasado en la historia y todas las luchas que se han tenido para empezar a reconocer el valor de las mujeres, es triste saber que aún hay lugares y personas que menosprecian estos sacrificios, o peor, que hay mujeres que no alzan su voz en lugares o situaciones donde son violentadas, es horrible el hecho de que apenas se esté llevando a discusión los casos de violencia laboral, familiar y de pareja, pero; exactamente por eso es por lo cual no podemos olvidar todo lo que ha pasado, por todas las mujeres, los sacrificios que se han hecho. No se debe dejar de luchar y buscar que toda mujer, que toda persona, sea valorada por quien es, no podemos olvidar, porque estaríamos condenados a repetir.